[Sin Título] 3×0

Nothing seems to kill me no matter how hard I try. 

-¿Dónde estás?- preguntó él.

Nothing is closing my eyes. 

Miró alrededor y vio una luz tenue.

Nothing can beat me down for your pain or delight.

[Oscuridad. Día 3]

Se sentó, se limpió las lágrimas y miró a alrededor. Sombras. Se acercó a tientas a la orilla y se asomó sólo para ver donde ella permanecía. Dormía tan tranquila, tan ausente. La vio y parecía estar más cerca que ayer. “¿Pero cómo?”, pensó. “¿Cómo llegué aquí? ¿Acaso logró moverse, después de todo?”, la observó. “No… Está en la misma posición que la última vez”, suspiró. “No se ha movido ni un poco”, decepción.

Sintió cómo el llanto empezaba a subir por su garganta. “Ella no se ha movido”, silencio. “Pero… Si ella no se movió… Eso significa que yo sí”, entusiasmo. “Intentaré saltar hasta donde ella está y le ayudaré a moverse”. Intentó levantarse. “¿Por qué no puedo!”, se esforzó más. “¡Vamos!”

-¡Epa!- dijo alguien con su voz. De pronto sintió cómo se alejó de donde ella estaba. Descendió.

-¡NO! ¡Maldita sea! ¡Quién…? ¡Quién anda ahí?- volteó a todas partes. Estaba furioso.

De repente lo vio. Era… ¿Él mismo? Sí, era él mismo. Pero iba vestido de manera distinta: Saco y pantalón negros, camisa azul, cabello corto echado hacia atrás y mocasines. Resplandecía con luz propia. Caminaba hacia donde estaba él, sentado, sin poder moverse. A cada paso que daba, dejaba una voluta de un polvo que parecía cambiar de color. -No creerás que va a ser tan fácil, ¿verdad?- dijo aquel sujeto con tono burlón. Rió. -Ya deberías saberlo. Tantas veces que has estado aquí. ¡Hasta pareces neófito!- volvió a reír.

-¿Quién…?- preguntó confundido.

-Ya lo sabes. No hagas preguntas sólo por llenar espacio. No tiene caso. Sabes que puedes llamarme Mitch Selbzt- rió. -Y antes de que hagas la otra pregunta de relleno: ya sabes para qué he venido- le tendió la mano. De pronto él pudo levantarse. Corrió hacia el muro. Buscó alguna fisura, alguna muesca, algo de lo que pudiera empezar a trepar. Buscó frenéticamente.

Mitch rió de nuevo -¡Oh, vamos! Sabes que ahorita no puedes, por más que quieres- dio una vuelta y su atuendo cambió: chaleco y pantalón de mezclilla azul, playera negra y unas botas negras gastadas. -¡Mírala! ¡Ni siquiera lo intenta! ¡No le importa!- se acercó él, lo tomó de los hombros, lo giró y puso su cara muy cerca de la de él. -No le importas tú- dijo Mitch con amargura y enojo.

Mitch se giró y de nuevo cambió: cabello largo, camisa verde olivo de franela, pantalón de mezclilla café y roto de las rodillas, playera gris y tenis gastados. -¿Sabes? Creo que no vale la pena. ¿Para qué esforzarse? Tal vez sea mejor que dejes que pase lo que con las demás- suspiró. -Así estarías más tranquilo. Todos estaríamos más tranquilos-.

-No, mich. Yo quiero estar con ella- dijo él.

Mitch se puso delante de él. Trajeado. -¿Por qué?-

-Porque me gusta estar con ella. Es de las pocas personas con las que me siento apreciado por ser como soy. Ella no huyó cuando otras ya lo habían hecho-.

-¡Ja, ja, ja! ¿Y tú crees que ella quiere estar contigo?- Mitch cambió: mezclilla azul -¡Vamos a preguntarle!- lo tomó del brazo y saltó hasta donde estaba ella. -Oye… Despierta… ¡Vamos, arriba que no tengo todo tu tiempo!-

Ella abrió los ojos. Lo vio. La sorpresa llenó sus ojos -¿Cómo llegaste aquí si…?- dijo.

-Yo soy el que hace las preguntas, preciosura- la interrumpió Mitch. -¿Quieres estar con éste?-

Ella los miró a ambos. Silencio. Duda. -Sí… Sí quiero- inseguridad.

-¿Y por qué?-

Pausa. Más duda. -Porque es maravilloso- más inseguridad.

Mitch volteó hacia él -¡Lo ves? ¡Ni siquiera está segura! ¡No sabe si qui-!-

-No voy a lograr deshacerme en dos días de lo que he estado cargando por meses- sentenció ella.

-Pero… ¿te sientes bien?- preguntó él.

Ella lo miró. Suspiró. -Sí-.

-¿Y ese suspiro?-

-Lo que le dije a él-.

Mitch cambió: traje. -Basta. Puedes volver a tu sueño, Bella Durmiente. ¡Ja, ja, ja!- caminó hacia él. -¡Hora de irnos! ¡Chau!-

-¡No!- dijo él.

-¡Espera!- suplicó ella. Ninguno fue escuchado y volvieron a alejarse.

Mitch cambió: franela. -¿Ves a lo que me refiero? No vale la pena. Ella no está segura… Y tú tampoco- dijo.

Él se recargó en el muro y se dejó caer hasta volver a sentarse. -“Por meses”…- dijo. -Supongo que eso no lo hace más fácil- incertidumbre.

Mitch se sentó a su lado. Iba de traje otra vez. -¿Ahora ya te acuerdas a qué vine?- se burló. -Si no, aquí hay algo para que termines de recordarme: yo sé tus puntos flacos y no dudaré en usarlos. Yo soy eso de lo que has estado huyendo hace cuatro años. Estoy aquí para traerte de vuelta: roto, triste, confundido, muerto, perdido. No me detendré hasta que pongas los pies en la tierra o hasta que salgas con los tenis por delante. Ahora que se ha roto el espejo, no hay nada que pueda detenerme para alejarte de eso que ahora crees que quieres.

Mitch se levantó. Se sacudió el saco, el pantalón y limpió uno de sus zapatos. -Yo te acompañaré en este viaje y lo haré parecer lo más eterno que pueda. Tan eterno parecerá, que olvidarás todo aquello que la conquistó- señaló hacia donde estaba ella. -Sabes que conmigo no vas a poder ser “tú”. Y sabes que mi otro nombre, es Depresión- rió. -Ahora, ve a dormir, porque mañana será un largo día- sonrió.

Oscuridad total de nuevo.

I’ve givin’ everything I need!

I’d give you everything I own! 

I’d give in if it could at least be ours alone…

[Sin Título] 2×0

What have I done?

Él flotaba en el mar. Boca arriba.

What have I done?

Abrió los ojos. El sol lo cegaba, pero no le molestaba.

Where have you gone?

[Azul.-Día 2]

“El mar. Las olas. El calor”, pensó. “Hace tanto que no me sentía así. ¿Cuánto durará?”. Vio pasar unas aves. ¿Gaviotas? ¿Albatros? ¿Alcatraces? No importaba mucho, eso quería decir que había tierra cerca. “¿Y si me acerco a la playa? Sí, parece buena idea”. Nadó.

Una vez en tierra, se sentó y contempló el horizonte. “¿Qué es este lugar y por qué estoy aquí? ¿Estaré soñando?”, de pronto sintió una gran inquietud. “¿Dónde está ella!”, el corazón se le aceleró. “Ah… Creo que no está aquí”, se tranquilizó.

Miró a su alrededor. Arena y cielo frente a él. Rocas y árboles detrás. Agua y arena a sus costados. El viento le echó el cabello hacia atrás. “Qué tranquilidad. No soy feliz, pero por lo menos respiro un poco”, cerró los ojos y suspiró. Entonces sintió que el viento sopló con más fuerza. Cuando abrió lo ojos vio cómo empezaba a llover. Pensó en moverse, resguardarse de la lluvia. Siempre le había molestado mojarse cuando llovía, pero esta vez no le importó y decidió quedarse para disfrutar todo eso. “Es bueno ver que no todo es tan malo. Tal vez sólo necesitaba esto”, se acostó y cerró lo ojos.

Sunset doesn’t last all morning.

-¿Sabes? Es muy cierto que las cosas pasan por algo- le dijo su compañera. -Tal vez necesitaba liberarse de algo. Encontrar una razón para dejarlo.

-Sí… Tal vez- dijo mientras escogía las piezas del rompecabezas.

-¿Sabes? Tal vez todo sea como este rompecabezas- levantó una pieza. -Todo se ve igual, todo es un caos, nada encaja porque todo está revuelto- tomó una pieza y probó encajarlas. Lo repitió con otras cinco piezas sin conseguir nada. -Pero, lo primero que tienes que hacer es separar las piezas, encontrar similitudes. Encontrar qué piezas van juntas. Tomará tiempo y paciencia, pero…-

-Yo sé que las piezas encajan- la interrumpió pensativo. -Sí… Tienes razón- continuó escogiendo las piezas.

-Ahora tienes que volver. [DESPIERTA] La lluvia ya se fue. [VAMOS, DESPIERTA]-

A cloudburst doesn’t last all day.

Él abrió sus ojos. [DESPIERTA] Se sentó y miró al horizonte. [NO PODRÉ HACERLO SIN TI] Ocaso. [VAMOS] Tiempo. [NO ME DEJES AQUÍ SOLA] -El tiempo me ayudará-, dijo para sí.

El sol explotó. Él se reincorporó, -¡Preciosa!-

Oscuridad de nuevo.

It can’t be long to the setting of the sun.
No, it can’t be long now to the setting of the sun.

[Sin Título] 1×0

I ain’t never going anywhere…

Ella rompió el espejo. Descendió la luz.

I ain’t never going anywhere…

Él cerró lo ojos. Ascendió el dolor.

You aren’t never going anywhere…

[Obscuridad.-Día 1]

-“Y de pronto estoy en donde estaba hace unos años”, pensó él. “¿Qué hago? ¿Tengo que hacer algo?”.

-“No”, respondió ella. “No lo sé”.

-“Sé… Siento que tengo que hacer algo. Esto no está bien, no sé si va a estar bien y…”, una lágrima recorrió su mejilla, “si estuviera hablando, escucharías la angustia que siento, escucharías cómo las notas que salen por mis labios reproducen acordes menores, cómo se quiebra mi voz”.

-“Si supieras lo mal que me siento por todo esto… Todo es mi culpa. Tú no deberías estar aquí”, se limpió la mejilla. Negro.

-“No… Fue mi culpa. No debí haberte dejado sin saber lo mucho que me importas, lo mucho que era feliz a tu lado. No debí dejar que el frío silencio degradara cualquier sensación de agrado entre nosotros”, suspiró.

-“Yo también se que las piezas encajan. Pero no recuerdo cómo encajar, no recuerdo cómo llegar a donde estás”, levantó la mirada hacia donde él estaba de pie, “¡Eso! ¿Dónde está? Ya sé cómo llegar a ti”, miró a su alrededor.

-“Lo rompiste, ¿recuerdas? Tu otra parte estaba ahí, atrapada. Para que regrese tenemos que juntar las piezas, pero tengo que bajar primero”, se asomó. “Tengo que calcular bien cuánto tengo que bajar”, pensó para sí, “si bajo más de lo que debo, sé que me iré, inevitablemente”.

El lugar era frío, no había luz. La luz se generaba cuando ambos se acercaban. Ahora estaban alejados, pero aún emitían un pequeño resplandor. Tenía que saltar de tal manera que, con el impulso suficiente, llegara a ella sin romper el suelo y quedar completamente a obscuras.

-Es muy alto- susurró él. – No sé… Jamás había hecho esto- la voz le temblaba.

-Intentaré escalar.- anunció ella -Aunque no sé por qué no puedo moverme.- forcejeó – ¡No puedo, no recuerdo cómo hacerlo! – otra vez llanto.

-Yo intentaré bajar.- le dijo -Pero, una vez que esté ahí, tendrás que esforzarte por moverte.- tragó saliva – Por favor, no llores. Vamos a salir de esto. Te ayudaré, lo prometo.-

Ella forcejeó. No se movía mucho y a ratos parecía que se cansaba. Él se acercó a la orilla, se agachó y descendió un nivel. Vio que la luz que ella emitía no aumentaba. ¿Será que se estaba acostumbrando a esa tenue iluminación? No. Él no quería que fuera así. Volvió a mirar hacia donde estaba ella. Ambos se esforzaban. ¿Ambos se esforzaban?

“Valdrá la pena”, reflexionó. “Pero… ¿y si se perdió para siempre? ¿Qué tal si el espejo quedó incompleto? Entonces no podré hacer nada”, vio que se atenuaba su resplandor, “¿Pero en qué estoy pensando? No voy a rendirme sin dar batalla”, bajó otro nivel más y sintió cómo comenzó a faltarle el aliento. Se desplomó.

Ella forcejeaba. “Soy una tonta. No debí dejar que esto pasara. Ahora te estoy lastimando y yo no quiero eso”, lineas negras atravesaron sus mejillas. “Ojalá pueda reconstruir el espejo. Ojalá el espejo quiera ser reconstruido”.

Él se reincorporó. Caminó hacia la orilla. “Aún es muy alto. Sigo sin distinguirla del todo. ¿Pero cómo, si estoy más cerca? ¿O no lo estoy?”. Se sentó en el borde, “descansaré un poco”. -Deberías descansar un poco- le dijo.

Ella jadeó. -Sí, tienes razón. Creo que tenemos que descansar. ¿Cuánto ha pasado?-

-No lo sé… Pero tenemos que dormir. Dulces sueños. Te amo.-

-Y yo te quiero muchísimo. Descansa.-

Total obscuridad.

I feel like I’m disappearing – getting smaller every day.
But I look in the mirror – I’m bigger in every way.

Happy Birthday, Crash!

Hace mucho que quería volver a publicar algo en este espacio, pero no se me ocurría qué. Tras pensarlo mucho se me ocurrió que podría empezar a hacer este espacio un poco más “multimedia” en lugar de llenarlo todo de texto.

Digamos, pues, que esta entrada es mi intento de darle un nuevo aire a este espacio olvidado por mí. Este espacio en el que, como dice la cabecera, “se publica chingadera y media”, pero es “chingadera y media” que creo vale la pena compartir.

Asimismo, quiero aprovechar para dar un mensaje a todas aquellas personas que escuchaban mis programas de radio a través de Mixlr (mixlr.com/eduardo-merlos/)

Pero bueno, sin más preámbulo, te dejo a ti, querido amigo y lector, que disfrutes del siguiente “podcast” (o “podcats”, como decía uno de mis profesores de la universidad).

Y ahora, el “pequeño” mensaje.

¡Escucha mis programas grabados! mixlr.com/eduardo-merlos/showreel

Comenta y comparte. ¡Gracias!

La otra historia de un taxista.

Sin novedad en el frente, camaradas. Aquí tienen otro cuento corto. Espero lo disfruten. 😀

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Roberto, taxista desde hace más de 15 años, llevaba a un muchacho a su casa en Cuautepec, cerca del Reclusorio Norte. Eran las 2 de la mañana y la Avenida Tecnológico estaba desierta.

—Déjeme en la esquina, por favor—. Roberto detuvo su Tsuru frente a una casa de fachada blanca y zaguán verde en la que se leía “Refacciones y Talachas El Chilo”. El joven bajó del taxi, hizo como que buscaba dinero y se echó a correr para entrar a la casa. Roberto se bajó encabronado del taxi y golpeó la puerta. —¡Oye, no mames, cabrón! ¡Págame!— Al cabo de un minuto se abrió la puerta del zaguán y salieron tres hombres que le apuntaban con pistolas. —¡Lárgate, cabrón!— dijo uno de ellos.

Para cuando se dio cuenta, Roberto ya iba hacia el sur por el Eje Central.

De oxímorones y demás.

Hola. Hace mucho que no publicaba algo en este espacio olvidado por el creador (o sea, yo mero).

Pero nunca es tarde para un regreso… Bueno, sí, cuando uno muere ya es tarde… O cuando el FBI cierra el sitio, pero dudo que eso pase con WordPress.

Qué mejor forma de regresar que con un cuento corto que escribí hace poco. Espero lo disfrutes, estimado amigo lector. Siéntete libre de dejar tu comentario, ten por seguro que lo leeré.

Sin más preámbulo, les dejo el cuentito.

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José había decidido pedirle a Dalila que fuera su novia y para ello, le escribió una carta en la que daba muestra de todas sus habilidades lingüísticas y de la amplia cultura que, seguido, presumía. Fue un escrito lleno de oxímorones, metáforas, anáforas, elipsis, paráfrasis, epífrasis, onomatopeyas, epítetos y demás elementos literarios que embellecerían el mensaje. El resultado: un texto que parecía barroco y surreal, pero con un mensaje demasiado sencillo en su esencia.

Al día siguiente, José se reunió con Dalila para que le diera respuesta a su petición.

—No es que no quiera ser tu novia, José. Pero es que te mereces a alguien mejor: alguien que pueda entenderte completamente. No me malinterpretes, eres un chico muy noble y buena onda, sólo no eres mi tipo. En cuanto a la carta que me escribiste… Lo poco que pude entender fue muy lindo.